Franchejo Blázquez

Me encantaría tener recuerdos de cuando nací, pero desde pequeño, tengo un problema con la memoria a largo plazo: soy incapaz de recordar la mayor parte de las cosas que me han ocurrido. En el colegio, me apuntaba las cosas en la mano y como mi madre me obligaba a lavármelas antes de comer, me olvidaba de todo.

Recuerdo las meriendas frente a la televisión, con un bocata de Nocilla en la mano, mientras veía Sabor a ti. Nunca volverá a haber programas así. Yo soy hijo de los grandes magacines. Prefería a Ana Rosa antes que a los Pokemon, es incomparable el glamour de AR con el de Charmander. Crecí viendo los posados veraniegos de Ana Obregón, las bodas de las Infantas y los primeros desfiles de Carmen Janeiro.

No es de extrañar que mi vida haya transcurrido pegada a la televisión. Yo fui el primer niño llavero de mi barrio. Yo vi nacer y morir a Hotel Glam y Escuela de Actores; y voté para que Sonia de Zafra ganara El  Bus. Si algo me arrepentiré toda la vida, es de no haber aprovechado mi oportunidad para ir a Lluvia de Estrellas: yo podría haber salido detrás de esa puerta de humo y haber sido juzgado por Lauren Postigo.
Tengo debilidad por el cine de Almodóvar y no suelo perderme ninguna alfombra roja, desde Cannes hasta los Goya. Conservo como oro en paño números del Hola que dentro de años valdrán millones en Ebay. Siempre he querido saber a qué huele Sarah Jessica Parker o qué come Penélope Cruz (si es que come). Y qué habrá sido de Andrea Zuckerman, la fea de Sensación de Vivir.
En mi propia serie, basada en hechos reales, estudio Publicidad y Relaciones Públicas y ADE. Soy experto en protocolo y organización de eventos y colaboro mensualmente con la Revista Must!. Y el resto de los capítulos, tendréis que ir descubriéndolos poco a poco.

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